Técnica del ADN recombinante: con la que es posible aislar y manipular un fragmento de ADN de un organismo para introducirlo en otro; el mismo fragmento de ADN podemos multiplicarlo, averiguar su secuencia de nuecleótidos etc.
Clonación celular: este mecanismo utiliza células con la intención de clonar fragmentos de ADN, no organismos enteros en sí.
Un ejemplo de estos dos métodos es la producción artificial de la insulina. Localizamos el fragmento de ADN que necesitamos, el que contiene dicha proteína y lo señalamos con una bacteria que cumpla una función luminosa. Con ayuda de las enzimas de restricción partimos un fragmento de ADN donde se encuentre la proteína de la insulina y partimos por la mitad el ADN de la célula hospedadora (normalmente una bacteria o levadura que se multiplica más ráìdamente). Mediante las ligasas se une el ADN anfitrión y el fragmento de insulina en una sola célula. Entonces, se clonan y cultivan estas células en un ambiente favorable. Al clonarse, las células se duplican a sí mismas al igual que al ADN recombinado, por lo tanto, cuando cultivemos estas células obtendremos una elevada cantidad de la proteína que queríamos.
lunes, 17 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario